“Acuérdate de mí, ¿vale? Existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés; no te olvides nunca”

martes, 13 de noviembre de 2007

Miénteme

Joder, maldito despertador. ¿Qué hora es? ¡Genial!, llego tarde. Me visto a toda prisa, cojo un croissant y bajo las escaleras corriendo. Llego a la oficina, mi jefa llamándome la atención. Dos días consecutivos llegando tarde. Dos días equivalentes a dos noches sin dormir, dos noches mirando el hueco vacío que hay en el otro lado de mi cama. “¿Por qué te habrás marchado, otra vez, sin dar explicación?”. Miles de papeles sobre mi mesa, todos para ordenar y clasificar. Tres horas y todavía quedan la mitad de los informes. ¡Qué estrés! Necesito un respiro, me tomo un café. No, mejor una tila. Una tila de Valeriana, por favor. Mientras muevo la cuchara me dedico a escuchar la letra de una canción que suena por la radio.

Una vida junto a ti, planeando ser feliz
Ciega, loca, tuerca y tonta fui.
Quédate tu libertad, ya no quiero un Peter Pan
Yo me voy con quien me haga reír


Y, de repente, me distrae alguien saludándome desde la ventana justo a mi lado. ¿Javier? No, no puede ser. Me miras y me haces señas, te detienes mirándome fijamente. ¿Tila para dos? ¡No, por favor! Me la tomo en dos sorbos, cojo mi bolso y pago la cuenta. Salgo directa del bar y acelero el paso. Me pausas interrumpiéndome el camino. Déjame, para de mirarme. Suéltame. Desaparece como lo hiciste hace dos noches. Miénteme, vuelve a mentirme una vez más y prometo clavar una lágrima en tu mano, que ahora me acaricia.
- Escúchame Nuria, ¡por favor! Te quiero. Necesito que me escuches, necesito que me mires. ¡Mírame! – alzo la mirada hacia tus ojos – te debo una explicación.
- Miénteme, hazlo otra vez.
Silencio irritante. Me tiembla el pulso. Y te empujo, salgo corriendo después. Vuelvo a la oficina. Me limpio los ojos y las mejillas empapadas. Voy directa hacia mi despacho, sin mirar a nadie, con el paso acelerado. Cierro la puerta dejándola a mis espaldas. La golpeo con todas mis fuerzas y rompo a llorar. Me siento en el suelo queriéndome apoyar en la puerta. ¿Por qué? ¿Por qué, Javier? No quiero verte y a la vez lo necesito. No quiero mirarte ni quererte, ¿qué hago? Te olvido y dejo todo atrás. No, olvidarte es demasiado. Olvídame tú, ya que quererme nunca fue suficiente. Te dedicas a arrancarme el alma a pedazos y después vuelves para intentar recomponerla con mentiras. Esta vez no quiero una explicación, o quizás si. Quiero dejar de tener miedo, dejar de pensar si cada paso hacia delante que das se convertirá en dos pasos atrás, si tus besos y promesas volverán a ser en vano. Necesito aferrarme a una verdad, tan sólo una.
Pero ¿cuándo cumplirás tu palabra, por fin, dejándome de decepcionar?

Dame un instante, tú y yo, una mirada y un beso. Yo me encargo de creerte, te lo prometo.

3 comentarios:

Tina dijo...

grrrr=$

mi peqeña saltamonteess...=)

jueer...qiero verte ya qiero una tarde,unas risas,un abrazo pero lo qiero ya
joder... mil sin verte...i esto no puede ser,...=(

echoo de menoos rallartee cm te ralllaba en el cole...ee...q tambieen te reeiias ee... ahá....=$

aaiiixx teqiiiero coñooo/LLL


[[Desde aquí se ve todo tan grande
mi alma tan pequeña
y esta lleno de estrellas
que prefiero estar en el lugar de siempre
y con la misma gente que habla y se equivoca
y te dicen te quiero de verdad porque lo sienten.]]


peqeña.. siempre siempre aqi...pqe...

aqii,,,
o allá...
teqiero...
no hay más..
nunca, nunca lo olvides../L


un besiitoo y un abrazo de esos q rompen costillas=$


una tiiiNaaa

Patrycia dijo...

pasaste por mi blog...
bienvenida estoy aprendiendo un poquito el manejo!

el tuyo super interesante

estoy leyendo veronika decide morir y es atrapante

cariños

Patrycia

Anada dijo...

Maravillosa...como toda tu.